FAMDIF VELA POR LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL Y POR EL DERECHO A LA LIBRE MOVILIDAD DE LAS PERSONAS

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La Oficina técnica de Accesibilidad de FAMDIF realizó el pasado miércoles una entrevista y un reportaje para el periódico regional La Verdad. Aquí os lo dejamos:

 

Una gincana permanente

  • Las personas con discapacidad física siguen enfrentándose a diario a barreras arquitectónicas en la vía pública y para acceder a comercios y lugares de ocio

Las barreras arquitectónicas a las que se enfrentan en su vida diaria las personas que van en silla de ruedas no son exclusivas de las personas con discapacidad, aunque sean asociaciones como Famdif (Federación de Asociaciones Murcianas de Personas con Discapacidad Física y Orgánica) las que reivindican las mejoras ante la Administración. «Representamos el 10% de la población en Murcia, pero somos muchos más si contamos a su entorno (familiares y amigos), a las personas mayores de 65 años o a las madres que van con sus carricoches», indica Emilio Cano, Coordinador de la Comisión de Accesibilidad de Famdif.

«Se han hecho inversiones, pero los avances en accesibilidad van muy lentos porque seguimos echando en falta planes de ordenación municipales». Aceras sin vados o, si los hay, defectuosos, rampas con pendientes superiores al 6% en edificios públicos, escalones insalvables para entrar a comercios, bares y restaurantes… la lista es interminable.

Algo tan sencillo como ir al cine a ver una película se convierte en una odisea. Manuela Sánchez, de 42 años, en silla de ruedas desde hace una década, expresa su queja «porque en las salas de todos los centros comerciales nos vemos obligados a colocarnos en la primera fila». Hace unas semanas presentó una queja en El Tiro, «pero no me han contestado». En los cines Centrofama, el acceso es imposible para quien va en silla de ruedas debido a la escalera, que incluso resulta peligrosa para las personas mayores. Así, las posibilidades en la ciudad quedan reducidas al cine Rex, el único que no tiene escalones en la entrada ni en el interior de la sala.

En un recorrido por el centro de la ciudad, la entrada a numerosos comercios es infranqueable para un discapacitado debido a los escalones. Desde el gabinete técnico de la OTAF (Oficina Técnica de la Accesibilidad de Famdif) tienen previsto presentar un Plan de Actuación y medidas alternativas para implantar la accesibilidad en el comercio de Murcia. Así lo indican los arquitectos Diego Mayordomo y Manuel García Hernández. «Que un comercio o un bar sean accesibles no es solo que tengan un aseo para personas discapacitadas. ¿De qué sirve si no se puede entrar en el local?».

Respecto al transporte público, aseguran que los ‘coloraos’, que cubren el servicio urbano, y el tranvía, son accesibles porque cuentan con plataforma. En cambio, se quejan de los problemas que tienen con los autobuses de la empresa LAT, que cubren las líneas de pedanías: «En muchos casos no funciona el botón para sacar la plataforma y, si le pedimos al conductor que lo haga de forma manual nos dice que no puede bajar», se queja Emilio Cano.

Algunos edificios públicos han instalado rampas en los últimos años, pero no todos con igual acierto. Mientras que la del Banco de España cumple la normativa, otras como la del Instituto de la Seguridad Social «tiene un tramo muy largo, sin descansillo y la pendiente es excesivamente elevada», advierten los arquitectos de la OTAF.

Por lo que respecta a la vía pública, no todos los pasos de peatones tienen vados ni están todos en las debidas condiciones. Emilio Cano reivindica que «la accesibilidad tiene que tener la consideración de derecho básico y, como tal, tiene que tener un programa de mantenimiento: «Igual que se dedican partidas al mantenimiento del alumbrado o el alcantarillado, también tienen que tener en cuenta nuestro derecho a movernos libremente».

Aceras ‘trampa’

Como botón de muestra, le acompañamos con su ‘scooter’ o silla eléctrica por un recorrido urbano, en el que se encuentra con varias aceras trampa. Una de ellas en la esquina del colegio Mayor Azarbe con la calle Balsas, donde una pendiente conduce a un estrechamiento de la acera por el que no puede pasar una silla eléctrica sin el riesgo de volcar. Además, hay un contenedor y una furgoneta sobre la acera que le bloquea literalmente el paso. «¡Perdón, he subido a dejar unas persianas!», se disculpa el conductor cuando se percata de que está obstruyendo el paso.

No muy lejos de allí, en el cruce de la calle Cánovas del Castillo con Pintor Villacis, un semáforo impide el paso de la silla de ruedas, viéndose obligado a retroceder. Un peatón se percata y, al advertir la dificultad, exclama muy enfadado: «¡Se lo quito de cuajo con una patada!». El arquitecto de la OTAF lo ha puesto en conocimiento del Ayuntamiento, pero no ha obtenido respuesta. En cambio, admite que «he comunicado otras incidencias, como adoquines o losetas sueltas, y lo he enviado al servicio In Situ de la Concejalía de Calidad Urbana y lo han resuelto en 72 horas».

La misma concejalía anunció el año pasado la renovación y/o construcción de 900 vados nuevos. Aunque en los últimos meses se han reparado vados y se han construido otros nuevos, son muchas las calles que siguen sin rebajes para cruzar las aceras o están deteriorados por el paso del tiempo.

El 6 de mayo el Ayuntamiento adjudicaba las obras para adecuar vados peatonales. El importe, 142.063 euros, y el plazo de ejecución, tres meses. Algo de alivio en la continua gincana de obstáculos para quienes van en silla de ruedas y para los vecinos con problemas de movilidad por motivos de edad o salud.

Reportaje Accesibilidad La Verdad

Reportaje Accesibilidad La Verdad

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