Luana Esperon, la diseñadora gráfica y voluntaria europea de FAMDIF durante el año 2022-2023. La joven de origen belga y raíces gallegas, decidió volver a España a través del Cuerpo Europeo de Solidaridad (CES), promovido por Euroacción.
Desde el pasado año, Luana ha realizado un voluntariado en Famdif, apoyando la creación de contenido en redes sociales, así como proyectos gráficos como la realización de trípticos y cartelería. Además, ha colaborado en las aulas de los Programas Formativos Profesionales (PFP), impartiendo clases de inglés y ayudando a los alumnos y alumnas con discapacidad con sus tareas diarias.
Para Luana esta era su primera experiencia con el voluntariado, lo que ha supuesto “aprender a ser voluntario, que no es lo mismo que ser un empleado y tampoco significa simplemente dejarme llevar. Ser voluntario implica compromiso y responsabilidad hacia la causa o la organización con la que colaboro. Aunque no recibo un salario por mi trabajo, mi dedicación y esfuerzo son igualmente importantes para lograr un impacto positivo.”
La sensación de contribuir al bienestar de los demás es incomparable, y estoy agradecida por haber tenido la oportunidad de ser parte de esta maravillosa organización.
Tras haber realizado unas prácticas en diseño gráfico un año antes en Murcia, y haber tenido que volver a Bélgica tras finalizar, fue una casualidad la que permitió que volviera, pues “un amigo que trabajaba en Euroacción, la asociación que promueve el voluntariado, me habló del programa CES y del voluntariado, y me comentó que había una plaza disponible”. En ese momento, Famdif se encontraba buscando un perfil que tuviera conocimientos en redes sociales y diseño gráfico, y además que quisiera trabajar con jóvenes con discapacidad.
Este voluntariado ha dado a Luana “la oportunidad de contribuir con mis habilidades y tiempo de forma altruista, brindando mi ayuda de manera desinteresada para apoyar a quienes lo necesitan. A través del voluntariado, puedo marcar una diferencia real en la vida de otras personas y en la comunidad.”
Si hablamos de las expectativas que surgen ante un programa así, la voluntaria nos cuenta que participar en el programa ha ampliado su perspectiva y le ha permitido desarrollar nuevas habilidades y conocimientos. “Además, conocer a personas increíbles que están dedicadas a mejorar la vida de otros ha sido inspirador y motivador.”
“Sin lugar a dudas, recomendaría esta experiencia de voluntariado en FAMDIF a cualquier persona interesada en hacer una diferencia real en la vida de las personas. La sensación de contribuir al bienestar de los demás es incomparable, y estoy agradecida por haber tenido la oportunidad de ser parte de esta maravillosa organización.”